Es como si hubiese una extraña conexión entre todo lo que conoces o te rodea, como si pudiera sentir o percibir cuando algo pasa o a alguien le pasa algo, quizás ese algo este pensando o enviando una señal.
Me siento feliz, si alguien que quiero esta feliz, me pongo triste si no puedo hacer algo cuando alguien que quiero esta triste.
Muchas veces me envuelve una extraña melancolía que no se de donde viene, como si necesitara o me necesitaran. Tampoco se como explicarle a alguien lo que siento o porque me pongo mal, no se si del otro lado pasara lo mismo o porque me llega eso a mi. Hoy siento que va a ser uno de esos días . aun me sigo confundiendo y por mínimos momentos me pierdo….
En el maravilloso mundo del amor, las casualidades no son bien recibidas. ¿Cuántas veces creíste que esa no era la última vez que ibas a encontrarte con él o con ella? ¿Cuántas veces intuiste lo que le pasaba? ¿Cómo le explicaste a tu corazón que esa persona siempre vuelve, como si nada, pasadas tormentas, años y circunstancias, a cruzarse con vos? ¿Qué pasará entre ustedes? ¿Por qué siempre regresan? ¿Por qué no pueden separarse? Según la antigua creencia japonesa, todo es culpa de la increíble teoría del hilo rojo del destino que nos une, mágicamente y sin que podamos zafar…
Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria, se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. Una de las caras de este mito cuenta que un anciano, habitante de la Luna, sale cada noche y busca almas que están predestinadas a unirse en la Tierra. Cuando las encuentra, las ata con un hilito rojo invisible para que no se pierdan.
Pero la leyenda más popular que se le cuenta a los niños japoneses es esta:
“Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenia la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y ordenó que la trajeran ante su presencia.
Cuando la bruja llegó, el emperador le dijo que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa; la bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado en donde una pobre campesina con un bebé en los brazos ofrecía sus productos.
Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo : «Aquí termina tu hilo» , pero al escuchar esto , el emperador enfureció creyendo que era una burla de la bruja, empujo a la campesina que aún llevaba a su pequeña en los brazos y la hizo caer haciendo que la niña se hiciera una gran herida en la frente, después ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.
Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda y el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente.
Al levantarle el velo vio por primera vez que este hermoso rostro, tenía una cicatriz muy peculiar en la frente, pues no era otra que la pequeña niña que había sido empujada en los brazos de su madre.“
Alguien dijo que tenias un nuevo "amigo", acaso el te quiere como yo te pude querer?. Hay un gran cielo oscuro sobre mi ciudad, y se donde encontrarte aunque se que el esta con vos. Y si ya se que soy estúpido, pero yo solo tenia que verlo con mis propios ojos.
Estoy en un rincón viendo como lo besas, estoy justo acá porque no me pudiste ver? Hubiese dado todo pero yo no soy el chico que te llevas a casa, seguiré bailando solo
Voy a bailar toda la noche, estoy hecho un lío, tan perdido y fuera de linea, zapatos y botellas rotas y estoy dando vueltas en círculos.
Tan lejos pero aun tan cerca, las luces se encienden la música se apaga, pero aun no me ves ahí de pie, solo he venido a decir ADIÓS.